23 de Febrero
San Policarpo, obispo de Esmirna, fue discípulo del Apóstol San Juan, por eso se nos presenta como el testigo fiel de los apóstoles.
Le tocó vivir una dura época de persecuciones pero no tenía ningún deseo de ser triturado por las fieras para convertirse en trigo de Cristo como San Ignacio de Antioquía; por eso prefirió siempre esconderse prudentemente. Era anciano y no quería fallar en un momento de debilidad.
A pesar de ello fue detenido y se le invitó a adorar a los dioses, la respuesta de nuestro santo fue “He servido a Cristo durante 86 años y nunca me ha hecho ningún mal ¿cómo podría traicionar ahora a mi rey que me ha redimido?”
Fue condenado a la hoguera. Dice la leyenda aurea que las llamas hicieron un círculo a su alrededor mientras oraba diciendo “Bendito seas siempre, oh Señor; que tu nombre adorable sea glorificado por todos los siglos, por Jesucristo pontífice eterno y omnipotente, y que se te rinda todo el honor con él y con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos"
Finalmente, tuvo que ser rematado con una lanzada. Ocurría el 23 de Febrero del año 155.
Celes Tino
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