7 de Febrero
La historia del santo de hoy es espectacular. Como siempre voy a hacer una reseña pero os invito a leerla completa en la Biblia. El libro de Tobías es corto, se lee muy bien y su lectura aprovecha un montonazo.
Tobías fue un judío piadoso y temeroso de Dios. (Recuerdo que temeroso quiere decir amante porque quien ama teme perder al ser amado.) Le fue bastante bien en la vida y su mayor felicidad era ayudar a quien lo necesitaba.
Cuando los asirios tomaron Israel se lo llevaron deportado a Nínive. Allí hasta sus parientes dejaron de ser fieles a Yahvé. Tobías siguió firme en sus creencias y prácticas de siempre. Y eso le valió el favor del rey Salmanasar.
Senaquerib, sucesor de Salmanasar, persiguió a los judíos y dio muerte a muchos dejando los cadáveres como pasto para los buitres. Tobías se pasaba las noches enteras dándoles sepultura a escondidas.
Tan cansado estaba que una noche se durmió al raso con tan mala fortuna que le cayó estiércol de gorrión en los ojos y quedó ciego. Las cosas pintaban bastante mal, y hasta su mujer le echaba en cara su piedad porque las estaban pasando canutas.
Tobías hijo hizo un viaje a por cierto dinero de su padre en otra ciudad, acompañado por un desconocido. Tuvo que pasar mil y una peripecias, incluso se casó y toda la pesca antes de regresar.
El encuentro no pudo ser más dichoso pues el acompañante del joven resultó ser nada más y nada menos que el arcángel San Rafael que curó los ojos de nuestro santo y las aguas volvieron a su cauce.
Celes Tino
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